Vida. Todo y nada
Le ponemos voz a un genial poema de José Hierro, escritor y poeta del siglo XX, desarrolló una poesía existencial y desarraigada. El poema «Vida» que no, «todo y nada» como suele ser conocido, está dedicado a su nieta, justo antes de que esta naciera.
Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.
Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!».
Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!».
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada).
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.




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